Es muy común que cuando revisamos la bayoneta del nivel del aceite para motor a gasolina, se observe que el aceite se ha puesto muy negro y normalmente pensamos que el aceite ya se degradó, pero en realidad no siempre es así.    
                     
   
   
                     
   

El aceite negro no indica baja calidad en el aceite, sino al contrario; indica que está
cumpliendo con la función de mantener limpio el motor.

En el funcionamiento normal de un motor de combustión interna se generan productos secundarios por combustión de la gasolina o diesel, así como por la oxidación de los aceites lubricantes, los cuales provocan la acumulación de depósitos como lacas, hollín
y barnices, formando sedimentos que obstruyen las vías normales del paso de aceite.

Como consecuencia de la acumulación de estos sedimentos se manifiesta un bajo desempeño del motor, mayor desgaste y una elevación significativa en las emisiones contaminantes de escape.

Para contrarrestar dicha situación, el aceite realiza diversas operaciones dentro de un motor, tales como lubricación, limpieza, prevención a la corrosión y el enfriamiento controlado de sus partes.

En la formulación de un aceite lubricante se utilizan aceites básicos vírgenes de un alto grado de refinación y un paquete de aditivos que ayudan a mejorar o impartir alguna propiedad especifica al aceite básico utilizado.

   
                     
   
   
                     
   

Uno de los aditivos que se utilizan en la formulación de los lubricantes es el aditivo
detergente / dispersante, el cual permite disminuir la acumulación de depósitos en las partes criticas del motor (pistones, anillos, válvulas, conductos de lubricación, inyectores de combustible, múltiples de admisión y escape, etc.).

Cuando el aceite está en circulación en el motor, poco a poco va absorbiendo y manteniendo en suspensión los productos indeseables como el carbón (hollín) que se genera durante la combustión de la gasolina, evitando que se depositen en las piezas internas del motor. Esta función se realiza gracias al paquete de aditivos que contiene el aceite, fundamentalmente por la acción del aditivo detergente – dispersante.

El aceite debe de absorber esta contaminación, evitando la formación de depósitos de lodo y barniz en los pistones, los anillos y las camisas, corriendo el riesgo de obstruir y atascar anillos, ocupar las tolerancias en los cojinetes de deslizamiento, tapar filtros y conductos de lubricación, etc.

Algunos fabricantes de aceites elaboran productos con bajo o cero contenido de aditivos detergentes – dispersantes por lo que aparentemente son más estables en su color y viscosidad; es decir, el color no se oscurece relativamente durante algún tiempo y la viscosidad permanece estable, pero se debe a que no está limpiando el motor, generando la impresión de ser un buen lubricante, sin considerar que la suciedad ha quedado en el interior del motor, causando depósitos y lodos que disminuirán el rendimiento y la vida del motor.

“Un aceite sucio es igual a un motor limpio”.